Historia y folclore: de Bogotá a San Agustín

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Uno de los vestigios de la cultura indígena latinoamericana está en San Agustín. Anímate a descubrirlo atravesando lugares caracterizados por la alegría y celebraciones de sus habitantes, en el sur de Colombia.

Hablar de cultura indígena en Colombia es imposible sin nombrar San Agustín, el parque arqueológico en el sur del país que fue declarado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad hace 20 años. En la ruta de hoy te proponemos llegar al parque, que resulta ser la necrópolis más grande del planeta, partiendo desde Bogotá y atravesando por la calidez de diferentes poblaciones de los departamentos de Cundinamarca, Tolima y Huila.

Antes de salir…

Ten presente que la mayoría de lugares que vas a recorrer tienen un clima cálido y es preciso llevar la ropa más adecuada. El viaje total se compone de dos tramos principales, de Bogotá a Neiva y de Neiva a San Agustín, para un total aproximado de 520 kilómetros. Alista todo lo necesario para poder recorrerlos sin ningún contratiempo y recuerda que la magia de viajar por carretera en Colombia está en disfrutar de cada una de las poblaciones y paisajes que encuentres por el camino.

La salida por Bogotá debe ser por la Autopista Sur, que te llevará a Soacha, municipio en el que parecen diluirse los límites con la capital pero que sigue siendo independiente. Hay otro camino que te llevará a Girardot vía La Mesa y de allí puedes seguir hacia Neiva. Sin embargo, hoy haremos el recorrido por Fusagasugá, que implica salir por el sur de la capital. Inicia tu viaje con tiempo. A diario pueden cruzar hasta 90.000 vehículos por la Autopista Sur y es posible que te encuentres con una vía congestionada, por lo que es mejor ir sin afanes. Una vez hayas cruzado el primer peaje, estarás oficialmente por fuera del área metropolitana de Bogotá.

Si emprendiste el viaje muy temprano, ¿por qué no iniciar el día con una buena arepa de choclo o queso? Para esto la mejor opción es detenerte en el Alto de las arepas de Silvania, un lugar reconocido por todos los viajeros que cruzan este tramo de las carreteras colombianas gracias a emblemáticos restaurantes y la variedad de productos lácteos que se encuentran en ambos costados de la vía. (También puedes leer: La gastronomía, una oportunidad para el turismo en Colombia)

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Foto: Wikimedia

El sol en Cundinamarca

La siguiente población en la ruta es Fusagasugá, ubicada a 1.765 metros sobre el nivel del mar y considerada la segunda ciudad más poblada de Cundinamarca. Es una ciudad ideal para descansar por periodos prolongados en el centro del país, pues el clima no es tan frío como en Bogotá o sus alrededores, ni tan cálido como en el departamento del Tolima.

Siguiendo el descenso por la carretera, llegando casi a los 300 metros sobre el nivel del mar, está Melgar, municipio del departamento del Tolima que por sus altas temperaturas y su cercanía a Bogotá, se ha convertido en un destino perfecto para salir de la rutina, cambiar de clima y disfrutar de uno o varios días de sol sin necesidad de atravesar el país hasta la costa.

A muy pocos kilómetros de Melgar está ubicado Girardot. Allí tienes dos opciones, entrar a la ciudad o continuar hacia el Espinal. Nuestra recomendación es que visites esta población, especialmente si viajas en octubre, pues en esa época se realiza el Reinado Internacional del Turismo, uno de los eventos más importantes de la ciudad. (También puedes leer: Girardot: un destino turístico en crecimiento)

Girardot también es emblemática, junto con el municipio de Flandes, que está atravesando el río, por haber sido sede del primer vuelo hecho por Avianca, que venía de Barranquilla siguiendo la ruta del Magdalena. De hecho, en Flandes tendrás la oportunidad de vivir una aventura extrema saltando en paracaídas, partiendo del aeropuerto Santiago Vila, que es incluso más antiguo que el primer aeropuerto de Bogotá.

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Foto: Wikimedia

Gastronomía y folclore en carretera

En el camino, la siguiente población es El Espinal. Famoso por sus tamales o por la inconfundible lechona tolimense, allí podrás hacer la siguiente parada para almorzar y recargar energía. También podrás probar la avena del lugar, que ha llamado la atención de los turistas por su sabor y textura únicos, o la chicha de maíz, que rescata una de nuestras tradiciones ancestrales.

Aunque no es necesario pasar por Ibagué, capital del Tolima, puedes utilizar este viaje como excusa para conocer la Capital musical de Colombia. En el Tolima también pasarás por el Guamo, Saldaña, Castilla y Natagaima. Anímate a probar, en cualquiera de las poblaciones, bizcochos de cuajada y achiras, envueltos de maíz o insulso, una especie de natilla también de maíz, leche y panela.

Achiras, viajes por Colombia

Foto: Wikimedia

La primera población del Huila por la que pasarás será Aipe, antes de llegar a Neiva, la capital del departamento y sede del el Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco. Dentro de los sitios turísticos más importantes de la ciudad están la Catedral de la Inmaculada Concepción, el Museo Arquológico Regional y el de Arte Contemporáneo del Huila, aunque en el departamento también sobresalen el Volcán Nevado del Huila y el Desierto de la Tatacoa. En este último podrás hacer una observación astronómica guiada, porque el lugar se presta para ver más de 80 constelaciones en la noche y es ideal para presenciar las lluvias de meteoros.

Después de Neiva están Campoalegre, Hobo, Gigante, Garzón, Altamira, Timaná y Pitalito, municipios que se caracterízan por la siembra y cosecha de café. De hecho, el café de Pitalito ha sido premiado en diferentes oportunidades como el mejor del país. Pitalito es la última población antes de San Agustín, ubicada a tan solo 32 kilómetros de la capital huilense.

San Agustín, historia latente

Desde que llegas a la población de San Agustín, notarás el ambiente histórico del lugar por las construcciones coloniales. El Parque Arqueológico está a unos kilómetros de la población pero todo el entorno te llenará de una energía única, pues es un lugar con una connotación sagrada para los antepasados y este mítico aspecto se siente en el ambiente.

Dividido en cuatro zonas principales, además del Alto del Lavapatas, la fuente del Lavapatas y el Bosque de las Estatuas, el Parque Arquelógico San Agustín es un hito en la historia precolombina de Latinoamérica porque cuenta con la necrópolis (lugar destinado a enterramientos) más grande del mundo.

Parque Arqueológico San Agustín

Foto: Wikimedia

También en la región pero por fuera de San Agustín, en San José de Isnos, están el Alto de los Ídolos y el Alto de las Piedras, donde se encuentran las estatuas del Doble Yo, la Pelota, el Tablón y la Chaquira. De las tres, la Chaquira es la más visitada porque desde allí es posible ver el estrecho del Magdalena, el lugar donde el río se reduce a menos de dos metros de ancho.

Anímate a recorrer las fincas cafeteras y arroceras de los departamentos del Tolima y el Huila, a disfrutar de la calidez de las poblaciones que están a menos de tres horas de Bogotá y a pisar el suelo de un lugar declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es una experiencia que solo es posible en las carreteras colombianas y que dejará paisajes únicos en tu memoria. 

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