Pedaleando en el cielo: Travesía en bicicleta por Colombia

Foto: Felipe Rico Atara

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Mil kilómetros. ¿Cómo puede ser un viaje de mil kilómetros? ¿A qué puede parecerse? La verdad, puede parecerse a cualquier cosa.

Puede ser un viaje largo o uno corto, uno intenso o uno pasajero, uno extremo o uno sereno, un viaje de risas o uno de llantos. Puede ser también un viaje lleno de encuentros y desapegos, un viaje sufrido, de esfuerzo físico y de sacrificios, un viaje mágico, un viaje al cielo, un viaje a la felicidad. Pero al final todos estos adjetivos son superfluos, irrelevantes, pues la experiencia después de atravesar Colombia en bicicleta, desde Bogotá hasta la costa, no puede describirse  con ningún adjetivo.

Miles de preguntas surgen a la hora de embarcarse en una travesía de tal magnitud, pero al final lo verdaderamente importante es coger tu bicicleta y arrancar. Sentimientos como la felicidad, el coraje o el deseo son una constante durante el trayecto. Es esto quizás lo que hace de la aventura una experiencia inigualable.

Hacer previamente una lista de las cosas que son relevantes durante el viaje es una buena manera de empezar. Los temas fundamentales son: bicicleta y repuestos, camping y utensilios, alimentación, medicina, ropa y por supuesto; la ruta por seguir diariamente. Ruta, que podrá variar de manera constante durante el recorrido. Hay que elegir cuidadosamente cada pieza del equipaje pues lo que menos se quiere es carecer de algo indispensable durante el camino o en la soledad de la noche, ya que nunca se sabe dónde dormirás. A la vez que se debe evitar cargar cualquier objeto que añada peso extra.

Así dimos comienzo a nuestra aventura. Bicicleta, maletas y toda la actitud del mundo para recorrer nuestro hermoso país. Día tras día y pedalada tras pedalada el camino se tornaba diverso y excitante. El cuerpo se adaptaba cada vez mejor a las condiciones del viaje y las personas que aparecían por el camino, con quienes se tejían relaciones desinteresadas y verdaderas han hecho de esta historia un cuento mítico.

Hoy, después de haber viajado en la bicicleta, podemos decir que es una de las formas más maravillosas de conocer un país. Recorres caminos que de otra manera serían improbables. Además la conexión que se genera entre el cuerpo, la mente, la naturaleza y el entorno es casi indescriptible. Quizás ver de dónde venimos y entender que la vida es tan simple pero a la vez tan perfecta, es lo que despierta ese sentimiento.

Cientos de reflexiones surgen a partir del viaje. Una de las más relevantes fue entender que lo importante no es llegar a algún lugar sino recorrer el camino. Cada paso que se da en la vida se debe vivir con intensidad, pues el único futuro que verdaderamente existe es el presente.

La vida nos ha dado un regalo maravilloso al permitirnos viajar en bicicleta a lo largo de nuestra mágica Colombia; al poder disfrutar y admirar su exuberante naturaleza, sus impresionantes paisajes, la calidez de su gente y a la vez al conocer un poco más su compleja realidad social. Nos resulta difícil entender cómo en algunos lugares de este país donde la tierra es tan fértil, el agua brota de las montañas y se respira pura vida por doquier, la gente carece de alimentos y no cuente con la infraestructura necesaria para tener agua en sus hogares.

La vida ha permitido que dos viejos amigos se junten de nuevo para vivir esta experiencia. Un viaje que queda grabado en lo más profundo de nuestros corazones, que nos ha marcado la vida y ha fortalecido esta amistad para siempre.

Libertad, es esta la sensación que hace vibrar nuestros cuerpos y permanece presente cada vez que respiramos, es este el sentimiento que impregna nuestras vidas después de haber pedaleado en el cielo.

Por: Felipe Rico Atara

Video: https://vimeo.com/72438050

 

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