Así descubrí nuevamente Colombia, Milena López

-

Siempre me he considerado una amante de viajar por mi país, desde hace 12 años que trabajo en medios de comunicación viajar por Colombia ha sido una constante, aun así, podría seguir recorriéndolo feliz desde los llanos hasta el pacífico o desde el Amazonas hasta la Guajira.

Esta experiencia me hizo valorar mucho más mi nacionalidad, Colombia es un país lleno de contrastes, de infinita y variada gastronomía (debo confesar que no conocía muchos de los platos que probamos) y lleno de historias misteriosas por descubrir.

Me sentí especialmente feliz al ver a Silvia “Nuestra Invitada” decir emocionada que nuestras artesanías son las más lindas del mundo y proponía llevarlas para que las conocieran en Europa.

Definitivamente, este viaje me dio una perspectiva diferente de nuestro país, de conocerlo más, pero sobre todo mostrarlo ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, ojalá nos diéramos más la oportunidad de viajar aquí dentro, disfrutar con la sonrisa de toda la gente a tu alrededor, comer un cholao en Cali, recorrer las calles de Bogotá y dejarse cautivar por un atardecer en Cartagena.

Desde el día que supe de este proyecto también supe que cambiaría muchísimo la manera de ver y entender a mi país, por eso no dudé en subirme al bus de esta maravillosa aventura llamada “Destination Colombia”.

CALI

En nuestro primer destino, Cali, tuvimos nuestro primer encuentro con la gastronomía colombiana. Pandebonos, café, calentao’ y jugos naturales formaban parte del menú.  Saliendo del hotel pasamos por la iglesia de San Antonio, allí hablamos con Silvia sobre los agüeros que tenemos en Colombia desde tiempos ancestrales y cómo estas creencias se transmiten de generación en generación para permitir que la cultura y las tradiciones nunca se olviden. Silvia cada segundo que pasaba se mostraba más sorprendida y el viaje apenas empezaba.

Con un delicioso cholao salimos del sector y fuimos a conocer la escuela de salsa más importante de Cali, allí el director de la compañía,”El Mulato”, nos contó como a través de la música y el baile muchos jóvenes de diferentes partes del departamento y del país han tenido la oportunidad de conocer el mundo, construir sus carreras y dejar el nombre de Colombia en alto. Eso sí, no podíamos abandonar este lugar sin aprender algunos pasos de salsa para que nuestra invitada se dejara contagiar por el ritmo.

Al llegar el medio día fuimos a “El Ringlete” un restaurante típico de la región. En este lugar no solo Silvia estaba sorprendida, ¡yo también! pues sentía que conocía mucho de nuestra cocina colombiana pero allí me di cuenta de que no era tanto así.

Desde la lulada, pasando por el sancocho valluno, la cola endiablada y las cocadas, todo fue una absoluta fantasía de sabores.

De allí pasamos a hablar de moda, pues el Valle del Cauca se ha caracterizado por ser la cuna de los más destacados diseñadores colombianos, como lo son Johana Ortiz y Renata Lozano.

Johana es una diseñadora de un estilo alegre, femenino y elegante, con sus notas muy latinas. Renata por su parte se inspira en la belleza interior y su espontaneidad, así como en la originalidad de la naturaleza. Desde luego nuestra invitada que es amante de la moda, no podía perder la oportunidad de llevar un diseño de cada una de ellas.

Para finalizar nuestro paso por Cali visitamos un restaurante que debería considerarse paso obligado para los turistas, “Platillos Voladores”, allí la historia del restaurante se entrelaza con los sabores del Valle.

Dos momentos importantes en este lugar:

El primero, cuando Silvia nuestra invitada, probó por primera vez el chontaduro, una fruta amada por unos y odiada por otros, ella quedó encantada.

Y el segundo momento fue cuando probamos el encocado que, sin miedo a equivocarme, es el mejor plato de este recorrido.

BOGOTÁ

Ahora nos vamos para Bogotá, la ciudad donde vivo y que me ha brindado tantas oportunidades, allí Silvia tuvo la oportunidad de aprender a hacer arepa de huevo en el Restaurante “Misia” de Leo Espinosa, una receta muy tradicional del caribe colombiano que se sirve generalmente al desayuno y que además tiene una técnica de preparación muy especial.

No está por demás contarles que le quedó muy, pero ¡muy bien!

Como les dije anteriormente nuestra invitada es amante de la moda, por eso quisimos llevarla a los colectivos de moda más reconocidos de Bogotá que son “St. Dom” y “Casa Precis”. Estos lugares son sin duda una oportunidad única para que Silvia se encontrara con los nuevos talentos de nuestro país. Hay tantas propuestas tan lindas que nos sabíamos para donde mirar, aquí es cuando Silvia nos dice que”Colombia tiene todo el potencial para participar de las mejores ferias de moda del mundo”.

Así pasamos el día disfrutando de la moda y de grandes diseñadores como Pepa Pombo, Andrés Otálora y María Helena Villamil.

Finalizamos este día en Andrés Carne de Res, un lugar que refleja la alegría de todos los colombianos que venimos a la capital desde diferentes partes del país, tomar un mandarino, bailar un poco y disfrutar de los personajes que adornan este lugar tan emblemático de Bogotá.

Al día siguiente fue un poco frío pero también fue perfecto para conocer la puerta falsa, un restaurante que tiene dos siglos y que ofrece dentro de su menú los mejores tamales santafereños, sin hablar de la aguapanela, el chocolate,  la almojábana, el queso y el pan con mantequilla ¡un lugar del que no queríamos salir!

El centro de Bogotá y un recorrido por artesanías de Colombia fue el plan perfecto para que Silvia terminara de enamorarse de nuestro país.

CARTAGENA

Nuestro recorrido finalizó en Cartagena, catalogado como uno de los lugares más lindos del mundo, solo llegar al hotel de Silvia Tcherassi era toda una fantasía, tanto para Silvia como para mí. La atención y el gusto en cada uno de los detalles, nos hizo sentir como las más afortunadas del mundo.

Un recorrido por la ciudad amurallada, de la maravillosa mano de nuestro nobel de literatura, Gabriel García Márquez, en un tour que le permite a los turistas conocer la ciudad a través de 100 años de soledad, el coronel no tiene quien el escriba, o el amor en los tiempos del cólera. Esta es una experiencia que no solo repetiría sino que recomiendo a todas las personas que van a conocer Cartagena.

Cada esquina de Cartagena tiene una historia que contar y Silvia no quería perderse detalle, por eso quisimos llevarla a conocer uno de los ritmos más autóctonos del caribe, “la champeta”. Bazurto Social Club es un lugar donde no solo puedes encontrar a los mejores bailarines de este género, sino que también puedes intentar aprender algunos pasos, disfrutar de la música y dejar que la noche cartagenera termine.

Nuestro Caribe colombiano tiene una cantidad de islas que todas las personas dentro y fuera del país deberían conocer. En esta oportunidad fuimos a uno de los lugares más sorprendentes por los que he pasado en Colombia, el hotel “Las Islas” en la Isla de Barú. Para mí es difícil describir este lugar, aquí se encuentran la belleza de la naturaleza, con la genialidad de la creatividad humana, un lugar pensado para escapar del ruido, disfrutar de paisaje, y encontrarse con uno mismo.

Cuando conocimos los manglares le oí decir a nuestra amiga Silvia una de las frases que más recordaré de este viaje: “Esto no lo hay en mi país, es hermoso tanto verde”. Honestamente uno de los lugares a los que más me gustaría regresar.

Y no podíamos finalizar este recorrido por nuestro país sin hablarle a Silvia de lo más importante que tiene Colombia, su capital humano, el buen corazón de su gente y sobre todo, la solidaridad que hay entre nosotros. El lugar que mejor refleja esto es el restaurante “Interno”, un proyecto de resocialización para la población femenina carcelaria de Cartagena, en especial para aquellas que están cercanas a salir de la cárcel y necesitan ser entrenadas en un oficio que les sirva para trabajar al salir.

Aquí las internas aprenden muchísimo sobre las labores que se tienen que realizar en un restaurante, desde atender a los clientes hasta cocinar, una experiencia para no dejar pasar y que nos permite devolver un poco a Cartagena todo lo que nos ha dado.

Lo último que puedo decir es que me siento profundamente agradecida por esta oportunidad, que estoy segura que buscaré nuevas formas de conocer más nuestro país y que esta es una experiencia que jamás olvidaré.

 

Así descubrí nuevamente Colombia, Milena López
3 (60%) 3 votos