Del Caribe directo al paladar y al corazón

comida del caribe

Foto: Procolombia

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La región Caribe tiene una de las gastronomías más variadas del mundo gracias a la diversidad de productos proveniente del mar y las fincas ganaderas.

Esta región, en la que predomina el clima cálido, que cuenta con zonas desérticas, espectaculares paisajes y hermosas playas tiene, además, una de las gastronomías más afortunadas del nuevo mundo, gracias a la gran diversidad de productos que le provee su mar, su agricultura, fincas, o de esas ganaderas, unido a la experiencia de esas viejas cocineras que, afortunadamente, mantienen ciertas tradiciones.

Para empezar vale la pena hacer un panorama general de su geografía que está comprendido por las subregiones de la Península de la Guajira; los Valles del alto Cesar y del alto Ranchería o Provincia de Padilla; la Sierra Nevada de Santa Marta; la Delta del río Magdalena; los Montes de María; la Sabanas de Córdoba, Sucre y Bolívar; los Valles aluviales de los ríos Sinú y alto San Jorge; la depresión Momposina; La Mojana; el Golfo de Urabá y el Archipiélagos de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en donde predominan también las tradiciones culinarias mestizas.

Dentro de los ingredientes no marinos que se cultivan en esta región se destacan el tomate, la cebolla en rama, el ají dulce, la berenjena, la col, el rábano, la lechuga criolla y el cilantro, todos estos aderezos básicos en cualquier plato autóctono de la zona.

Sin embargo, los productos más sobresalientes son los pescados tanto de mar como de rio; los mariscos; el cangrejo; las carnes de res, pollo y cerdo; algunos animales silvestres como la iguana, tortuga y babilla y, hasta hace unos años, la guartinaja.   Del campo la yuca, el ñame, el plátano, la batata,  las legumbres, el maíz y derivados de la leche, como el suero costeño, sin que se nos olviden sus quesos.

Así mismo,  también existen variedades de sopas que son preparadas de diferentes maneras según la zona, como la de guandú, el mondongo, la costilla o gallina. En este orden no podíamos olvidar el sancocho de sábalo con leche de coco, ni el de siete carnes, platos ya afamados entre comensales y especialistas en las artes culinarias.

De igual manera, encontramos otras delicias autóctonas como los pescados bocachico, la mojarra, el mero, el lebranche o el mismo sábalo; arroces de coco en muchas variantes, ya sencillo, con pasas, con titote, con plátano maduro y de fríjol cabecita negra; butifarra; bollos de yuca, limpio, de mazorca y de angelito; empanada con huevo; pasteles de arroz navideños; el enyucado, la boronía o el plátano en tentación; la carimañola; hayaca y las tortas de maíz, por mencionar algunos ejemplos.

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